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La coyuntura política panameña: elecciones y luchas sociales

Escrito por polociudadanopanama 17-02-2019 en Polo Ciudadano. Comentarios (0)

Para enfrentar los ataques que se vienen a los derechos sociales, económicos, políticos, familiares e individuales, construyamos un Frente Único Popular


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Para enfrentar los ataques que se vienen a los derechos sociales, económicos, políticos, familiares e individuales, construyamos un Frente Único Popular

(Discurso del Polo Ciudadano de Panamá, pronunciado por Olmedo Beluche, el miércoles 13 de febrero de 2019, en la Librería de la Universidad de Panamá, en la Mesa Redonda: La coyuntura política panameña, elecciones y luchas sociales).

  1. El sistema capitalista mundial está sumido en una grave crisis económica, social, política, humanitaria, ambiental y moral. La esencia de esa crisis, como lo dijera Carlos Marx, es que las enormes fuerzas productivas que ha desarrollado chocan contra el corsé de unas relaciones sociales cada vez más injustas en que una minoría concentra casi toda la riqueza social.
  2. Todas las conquistas y todos los derechos económicos, sociales, democráticos, individuales y familiares están bajo ataque del sistema capitalista internacional que ha lanzado una ofensiva encabezada por sus fuerzas más reaccionarias como forma de paliar la crisis en la que se encuentra sumido. Aumentar la explotación, la opresión, la desigualdad, la represión son las únicas formas de sostener al sistema capitalista mundial.
  3. La ofensiva reaccionaria de los capitalistas está encabezada por fuerzas políticas neofascistas, que algunos llaman equivocadamente “populismo de derecha”, pero participan de ella en complicidad abierta o embozada todos los gremios empresariales, sus partidos políticos liberales y socialdemócratas, las iglesias y los medios de comunicación de masas.
  4. La principal batalla de este ataque se está jugando en estos momentos contra Venezuela, contra cuyo pueblo y gobierno, las fuerzas coaligadas de la reacción, dirigidas por Donald Trump han lanzado una ofensiva política, diplomática, económica e incluso militar, promoviendo un golpe de estado y preparando una invasión armada.
  5. Dos enfermedades afectan a la izquierda y al movimiento popular del mundo, el sectarismo y el oportunismo, debilitando la respuesta adecuada a la ofensiva reaccionaria. Sectarismo que niega la necesidad de la unidad en la diversidad de tendencias e ideas que constituyen el campo popular. Oportunismo que usa su peso para conducir a la colaboración de clases y ha intentar salvar un sistema de explotación que no va más, aliándose con sectores de la burguesía que cree “progresivos”.
  6. En Panamá, la clase trabajadora, las mujeres y los sectores populares también sufren el ataque despiadado a sus derechos en todos los órdenes. Es evidente la ofensiva contra el sistema de seguridad social que la burguesía quiere desguazar; el retroceso y estancamiento de la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, así como la negligencia en aplicar medidas correctivas frente a los altos índices de violencia, en su mayoría contra el sexo femenino, en su peor expresión: el femicidio. Los desposeídos ven amenazados los programas sociales con que sobreviven, mientras los grandes negocios de la burguesía medran de las exoneraciones fiscales. Contra todos se consolida el injusto y desigual país transitista, en el canal y la logística sirven para enriquecer capitalistas foráneos y socios nacionales; mientras se consolida el extractivismo minero, el agronegocio estilo Banapiña y los TLC´s destruyen la producción nacional.
  7. Las elecciones que se avecinan no resolverán los problemas que amenazan al pueblo panameño, por el contrario, es la estrategia con que las clases dominantes y sus partidos para engañar con falsas alternativas. El actual sistema político panameño es profundamente corrupto y antidemocrático, fue impuesto por la invasión norteamericana de 1989, por eso, ninguno de los partidos que han gobernado es la alternativa, como no lo son los falsos “independientes” que se han postulado.
  8. Pero en esta elección, como en la de 2014, sí hay un avance, porque una fracción del movimiento obrero y popular ha logrado constituir un partido político y participar del proceso electoral: el Frente Amplio por la Democracia (FAD). Este es un progreso notable a destacar como referente de lo que es posible lograr, a pesar del antidemocrático Código Electoral.
  9. Aunque es un avance, el FAD tiene algunas limitaciones que superar, para convertirse en una alternativa que pueda polarizar frente a los partidos de la burguesía. Por un lado, porque no ha sido el producto de un ascenso de luchas obreras y populares, como sucedió en otros países Latinoamericanos. Por otro, porque le hace falta dar algunos pasos cualitativos que superen viejos métodos excluyentes, que impiden sumar a sectores importantes del movimiento popular.  Su programa podría ser una estrategia unitaria si se abriese el compás para que fuese producto de un amplio debate democrático entre todos los sectores populares.
  10. Frente a las elecciones de mayo se presenta un abanico de opciones entre las cuales habrá que analizar la más consecuente para la clase trabajadora y los sectores en lucha: desde el abstencionismo, pasando por el voto nulo hasta el voto crítico al FAD (al conjunto de sus nóminas o a candidatos/as específicos/as de ella). Pero, por principios, educaremos a la clase trabajadora a no dar ningún voto a los partidos de la oligarquía liberal, conservadora y socialdemócrata que pululan con distintos nombres pero que son los responsables de la debacle del país.
  11. El Polo Ciudadano es consciente de que las elecciones pasarán, y que es un asunto de táctica electoral, pero lo importante, lo necesario es fortalecer a la clase trabajadora, por ello urge construir un gran Frente Único Popular que luche contra las reformas neoliberales y medidas antipopulares del gobierno que surgirá de las elecciones del 5 de mayo.
  12. Respaldamos las siguientes acciones concretas que se han propuesto: primero, apoyamos la iniciativa de la Federación Auténtica de Trabajadores (FAT) de organizar un evento popular y sindical paralelo al CADE - 2019 que organiza la burguesía; dos, apoyamos la propuesta de la compañera Priscilla Vásquez de organizar un 8 de Marzo unitario en defensa de los derechos de las mujeres trabajadoras, para lo cual, asistiremos a la reunión abierta convocada el 20 de febrero; nos sumamos a la postulación hecha por diversos gremios del profesor Juan Jované para la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), con el objeto de romper el control empresarial de esa entidad.

Panamá, 13 de febrero de 2019.

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Con gran éxito se realizó Mesa Redonda organizada por el Polo Ciudadano

Con un interesante debate político de altura, respaldado por la concurrencia nutrida de dirigentes populares, sindicales, magisteriales, estudiantes, mujeres, profesores, entre otros invitados especiales; se llevó a cabo la Mesa Redonda “La Coyuntura Política Panameña: Elecciones y Luchas Sociales”, realizada el miércoles 13 de febrero, en la Librería de la Universidad de Panamá.

Este evento que fue organizado por el Polo Ciudadano de Panamá; contó con la participación de destacados dirigentes de organizaciones populares del movimiento social panameño como la Dirigente Priscilla Vásquez de Propuesta Socialista y candidata a Diputada por el FAD, Juan Jované economista y Ex candidato presidencial independiente por el MIREN, Alberto Reyes actual secretario general de la Federación Auténtica de Trabajadores FAT, Alirio Prado dirigente del Sindicato de la Coca Cola, Eduardo Gil  de Convergencia Sindical y el sociólogo Olmedo Beluche por el Polo Ciudadano Panamá.

Cada uno de los panelista en el uso de la palabra, abarcaron importantes temas de la coyuntura política nacional como: La actual encrucijada de la Caja del Seguro Social y el futuro que le depara a los asegurados y demás usuarios de esta entidad de salud pública, el tema crucial económico y político del Canal de Panamá, los nuevos directivos propuestos por el gobierno actual, sobre la “Neutralidad” del mismo y del país frente al posible escenario conflictivo y militar de Estados Unidos contra el hermano pueblo de Venezuela. También fueron muy claras sus posiciones en torno a la actual crisis en la Educación panameña y en el tema Agropecuario; sobre los escándalos de corrupción y la impunidad de los involucrados, además del tema minero, ambiental y sindical que también estuvo en la mesa de este interesante y reflexivo debate.

Frente al escenario electoral del 5 de mayo de 2019, el debate fue muy interesante y enriquecedor; debido a que hubo coincidencia en que los partidos políticos tradicionales que han gobernado en el país (entiéndase PRD, CD, Panameñista y sus aliados), además de estar involucrados en diversos escándalos de corrupción; estos siempre han respondido a la clase política de la burguesía y de la oligarquía empresarial, a los intereses de la las trasnacionales y a las exigencias de Estados Unidos, y a las imposiciones económicas y neoliberales del FMI y el Banco Mundial.

Sin embargo, aunque hay coincidencia en la necesidad de construir un proyecto político alternativo y unitario. Frente al tema del resurgimiento del FAD, como propuesta electoral popular y distinta a los partidos tradicionales; en el calor del debate hubo posiciones diversas y encontradas entre algunos de los panelistas.

Esta importante mesa de debate, concluyó con algunos resultados positivos, como por ejemplo: El respaldo por parte de las organizaciones y dirigentes presentes sobre la convocatoria propuesta por la dirigente Priscilla Vásquez de realizar una reunión preparatoria y organizativa, el día miércoles 20 de febrero en el Teatro Universitario al Aire Libre (TUAL), para la realización de una Marcha UNITARIA el próximo 8 de marzo del 2019. Y el respaldo de una parte de los dirigentes y de las organizaciones presentes, entre estas el Polo Ciudadano en apoyar la postulación del profesor Juan Jované a la Junta Directiva de la Autoridad del Canal de Panamá, rechazando de esta forma los nombramientos inconsulto que ha hecho el presidente Juan Carlos Varela y su gobierno, afín de garantizarle ese puesto directivo a sus amigos y oligarcas, durante los próximos 9 años.

La moderación de esta Mesa Redonda estuvo a cargo del compañero y profesor Florencio Díaz, sociólogo y miembro del Polo Ciudadano.

Panamá, 14 de febrero de 2019.


Grupo de Lima, Trump y Varela. Saquen sus manos de Venezuela

Escrito por polociudadanopanama 25-01-2019 en Comunicados PC. Comentarios (0)

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El Polo Ciudadano de Panamá condena enérgicamente la maniobra golpista contra la República Bolivariana de Venezuela que ha orquestado el gobierno imperialista de Donald Trump, con la complicidad de los medios de comunicación internacionales, con CNN a la cabeza, y la participación de sus lacayos en Latinoamérica unidos bajo el llamado Grupo de Lima, en el participa el presidente panameño Juan C. Varela, mil veces repudiado por nuestro pueblo.

La maniobra golpista contra Venezuela ha empezado hace varias semanas y ha incluido, el viaje de sumisión de Varela al Comando Sur en la Florida en medio de la conmemoración del 9 de Enero. Por otro lado, todos los gobiernos derechistas del continente, encabezados por el neofascista Jair Bolsonaro, han iniciado campañas difamatorias contra el legítimo gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro.

Mediante una orden pública el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, han procedido a motivar una manifestación de la inoperante oposición venezolana, y en medio de ella han proclamado al señor Juan Guaidó como presidente, sin que nadie lo haya elegido para el cargo, para justificar el desconocimiento del gobierno de Maduro tratando de forzar o un golpe de estado militar o una intervención militar extranjera. Maduro que, pese a cualquier valoración que se tenga, tienen que admitir que fue electo en una votación democrática, con participación de la oposición, que no fue impugnada.

¿Qué moral tiene Donald Trump para hablar de democracia en Venezuela, si él perdió por dos millones de votos la elección presidencial frente a Hillary Clinton, y no es capaz de ordenar su propio gobierno que lleva un mes paralizado por su controversia con el Congreso? ¿Qué moral tienen Estados Unidos y sus lacayos latinoamericanos cuando históricamente han promovido todo tipo de dictaduras y golpes para imponer gobiernos sumisos a costa de miles de vidas?

¿Qué moral tiene el Grupo de Lima para hablarle de democracia a Venezuela, cuando han legitimado al fraudulento y golpista gobierno de Honduras, el golpe de estado contra Dilma Russeff, y las maniobras judiciales para sacar a Lula de las elecciones, en Brasil? ¿No llaman “demócrata” a violadores de los derechos humanos como Duque en Colombia? ¿Qué les va importar con la democracia a gobiernos neoliberales corruptos que imponen miseria, como Macri, Piñera o Vizcarra?

¿Con qué moral Juan C. Varela, el presidente más repudiado de la historia de Panamá, mete sus narices en Venezuela? Varela es repudiado por productores campesinos, por obreros, jubilados y estudiantes en centenares de movilizaciones que se han realizado frente a la inoperancia de su gobierno.

El Polo Ciudadano de Panamá, desde un país que ha sufrido múltiples invasiones norteamericanas, como la de 1989, con centenares de muertos, para imponernos una pseudodemocracia corrupta, exige que el imperialismo yanqui, Donald Trump y sus lacayos latinoamericanos, empezado por J.C. Varela, saquen sus manos de Venezuela. Solo al pueblo venezolano le compete decidir soberanamente su futuro. No aceptamos ni maniobras golpistas, ni intervención extranjera contra el pueblo de Venezuela.

Panamá, 24 de enero de 2019.


Tesis sobre la Situación Política

Escrito por polociudadanopanama 16-01-2019 en Comunicados PC. Comentarios (0)

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Polo Ciudadano

Tesis sobre la Situación Política

12 de ENERO de 2019

  1. Una gran crisis padece la humanidad. Esa crisis se expresa en: decenas de miles de muertos en diferentes guerras que llevan lustros, principalmente en Medio Oriente; enormes hambrunas que siguen matando a miles cada año; la enorme cantidad de niños que mueren por enfermedades curables; millones de personas forzadas a la migración por el hambre y la violencia; una masa enorme de trabajadores que malviven con salarios de pobreza; una capa cada vez mayor de jóvenes que no encuentran empleo, ya no solo en el “tercer mundo”, sino también en los países “desarrollados”; en una  misoginia visible que se expresa en los altos índices de violencia que afectan mayoritariamente a las niñas y las mujeres, en su peor  expresión: el femicidio y el resurgimiento de campañas ideológicas conservadoras que atentan contra las conquistas alcanzadas. La crisis es de tal envergadura que algunos la han llamado “crisis civilizatoria”, de la civilización capitalista, aclaramos nosotros.
  2. El trasfondo de la crisis civilizatoria es la crisis crónica del sistema capitalista mundial en el que las fuerzas productivas chocan contra una estructura social injusta y desigual, por la cual la enorme riqueza producida por la producción social es apropiada por un segmento cada vez menor de la población (el 1% más rico), mientras que la absoluta mayoría de la gente a duras penas puede pagarse las necesidades básicas. Esta crisis se expresa, como describió Carlos Marx en una caída tendencial de la tasa de ganancias. Lo cual exacerba la lucha por el control político y económico, la concentración de la riqueza, el despojo de naciones enteras y la depredación de la naturaleza.
  3. La manifestación política de esta crisis se expresa en una gran ofensiva del imperialismo, las derechas nacionales y los medios de comunicación de masas para imponer gobiernos reaccionarios incluso recurriendo a golpes de estado (blandos y duros) cuando no pueden lograrlo por la vía electoral normal. Dentro de ese esquema se mueven partidos y líderes ultraderechistas y neofascistas, al estilo de Trump o Bolsonaro, que ganan adeptos aprovechándose de la ignorancia y el simplismo cultural de grandes segmentos de la población, cultivados por los medios de comunicación y las iglesias de todo tipo, quienes culpabilizan a la izquierda, los trabajadores migrantes o las minorías raciales de la crisis social y económica. En un esquema muy parecido al usado por Mussolini o Hitler en décadas del 20 y 30 del siglo pasado.
  4. Pero las clases trabajadoras y populares de todo el mundo no están derrotadas, ellas resisten y luchan contra la aplicación de mayores medidas neoliberales que pretenden arrebatarles los pocos derechos sociales, económicos y políticos que les quedan. La confrontación pasa por oponerse a los recortes fiscales a los programas sociales, con la excusa del “déficit fiscal”, que dictan desde el corazón del imperialismo mundial: el FMI, el Banco Mundial y la OCDE. La clase trabajadora con su lucha trata de voltear la tortilla exigiendo que la crisis la páguenlos que más ganan con aumentos de impuestos a los capitalistas y el fin de las exoneraciones fiscales a los grupos empresariales. Ejemplo de esta lucha son los trabajadores de Costa Rica, los docentes y estudiantes de las universidades de Colombia y la juventud nicaragüense.
  5. Particularmente Centroamérica parece estar entrando en nuevo auge de la lucha de clases. La dura resistencia popular al fraude electoral en Honduras, pese a la gran represión desatada; las huelgas magisteriales y la lucha contra la corrupción en Guatemala; la obstinada huelga general contra el “Combo Fiscal” de los sindicatos ticos; la lucha de los jóvenes universitarios y barriales de Nicaragua contra la reforma neoliberala las jubilaciones del gobierno de Ortega-Murillo, sangrientamente reprimidas a costa de centenares de caídos; la propia caravana de miles migrantes que ha marchado hacia Estados Unidos pese a las amenazas de Trump, constituyen parte de ese renacimiento prerrevolucionario que vive la región.
  6. Lo dicho anteriormente es el marco general en que se desenvuelve la situación panameña y la determina en gran medida: por un lado, una caída sostenida del crecimiento económico; un crecimiento del PIB en los sectores controlados por el capital extranjero, exonerados de impuestos y que fugan del país sus ganancias; un alza sistemática de la tasa de desempleo, especialmente entre jóvenes y mujeres, que se suman a la alta tasa de empleo informal que supera al 40%; en el que de acuerdo a cifras oficiales el 20% de la población son pobres; y el 10 % no le alcanza ni para comer; desigualdad social que se expresa en que el 10% de las familias mas ricas tienen ingresos 40 veces superiores al 10% de las familias más pobres; sufrimiento que se ve agravado por la inoperancia de los servicios públicos en los barrios populares: como la recolección de basura, el agua potable, el transporte, las escuelas y los centros de salud.
  7. La depredación de la burguesía panameña, igual que en todos lados, es tal que de manera descarada saquea el erario público a través de políticos a su servicio en medio de una impunidad garantizada por una corrupción que corroe los tres poderes del estado. Los presidentes, los partidos políticos, los diputados, los magistrados actúan sin recato repartiendo entre sus allegados los despojos que puedan de la propiedad pública y no temen recurrir a la compra de votos y el clientelismo rampante en tiempos electorales. De manera que el régimen político nacido con la invasión de 1989, y que llaman “democracia”, no es más que una cleptocracia al servicio de un puñado de oligarcas.
  8. Las elecciones que se avecinan en 2019 no van a resolver ningún problema de fondo porque: por un lado, se dan en el marco de unas reglas del juego antidemocráticas impuestas por los partidos oligárquicos para asegurarse el control de las instituciones; por otro lado, porque ya está configurado el menú del engaño que ofrecerán y todas las fichas principales obedecen al sector más poderoso del capitalismo nacional, concentrado en la junta directiva del Banco General.
  9. Para los sectores revolucionarios, de izquierda y socialistas del movimiento popular la participación o no en los procesos electorales controlados por la burguesía es un asunto táctico. Es decir, depende de las circunstancias concretas decidir si se puede y si se participa en las elecciones y cómo se hace. Lo que sí es de principios es usar las elecciones para educar políticamente a la clase trabajadora que no debe confiar en líderes y partidos de la burguesía y que, por el contrario, hay que construir un proyecto político independiente con un programa democrático y socialista.
  10. El Polo Ciudadano asume el compromiso de usar lo más posible los espacios democráticos que surjan en el marco electoral para decirle a la clase trabajadora panameñaque no vote por los políticos y partidos que han gobernado por 30 años; que debemos organizarnos para luchar por defendernos de la ofensiva que lanzará el gobierno que surja de mayo de 2019 contra la Caja de Seguro Social y los fondos del programa IVM; que se sigue requiriendo la unidad del movimiento popular para construir una herramienta de lucha y que proponga construir un país distinto del desastre que tenemos por la vía de una Asamblea Constituyente originaria.
  11. Respecto a las candidaturas del partido Frente Amplio por la Democracia (FAD), en la medida en que constituyen una expresión del movimiento popular y la izquierda panameñas; más adelante se decidirá si le daremos el voto crítico a todas o algunas de las postulaciones, según sea su campaña electoral, pues se trata de un asunto táctico. Sin embargo, el Polo Ciudadano lamenta que la dirigencia del FAD no ha hecho todo el esfuerzo necesario de sumar a un proyecto político alternativo y unitario a un conjunto de fuerzas populares realmente representativas que durante años también han aportado con acciones y movilizaciones a la lucha popular y contra las políticas represivas y neoliberales de los distintos gobiernos que se han sucedido, tal como sí se ha experimentado en otros procesos latinoamericanos.

9 de enero de 1964. Por: Mario Enrique De León

Escrito por polociudadanopanama 07-01-2019 en Polo Ciudadano Panamá. Comentarios (0)

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9 de enero de 1964: “El pueblo panameño se siente orgulloso de la conducta de sus generaciones juveniles”


En la gesta de los días del 9 al 12 de enero de 1964 estuvieron presentes cuatro actores. El principal de ellos era el pueblo panameño y sus distintas organizaciones. En primera línea estaban los estudiantes del nido de águila. Los segundos -fuera de los escenarios de confrontación- era la clase dominante con sus dos fracciones: la rentista y burguesa. Para esos días la fracción burguesa descansaban en el Palacio de las Garzas, mientras los rentistas eran sus adversarios políticos. El segundo actor fue la Guardia Nacional que estuvo replegado en los cuarteles en las primeras horas. Avanzado los hechos les dieron órdenes a éstos de capturar selectivamente a dirigentes panameños tras órdenes de la delegación norteamericana que llegó desde Washington a negociar con el Presidente Chiari.

El tercero fue la burguesía industrial norteamericana que desde la Casa Blanca se expandía en todo el globo terráqueo con apetito imperial. El Cuarto fueron las tropas norteamericanas que divisaban a través de sus lentes y apuntaban con sus cañones a un pueblo que con mucha hidalguía estaba armado pero de dignidad.

“Un territorio, una sola bandera” fue el espíritu que impulsó a la vanguardia estudiantil; como resultado de luchas generacionales. No se puede entender la gesta de 1964 como un hecho espontáneo o aislado. Detrás de ella subyace: el rechazo del convenio de bases Filos-Hines en 1947, la siembra de banderas y la jornada estudiantil de 1958, el levantamiento de Cerro Tute y otros acontecimientos históricos de luchas que fueron entrelazándose hasta la jornada de enero de 1964. A estos acontecimientos lo reforzaron la educación y el peso de la organización con que gozaban los distintos sectores populares, para tales décadas (40s, 50s, 60s). La maduración de las organizaciones populares era correlativo a la formación económica de la fecha (periodo de sustitución de importaciones). En el plano internacional la lucha nacional se sumaba a la lucha de los pueblos contra el imperialismo y subsecuentemente contra el capitalismo que representaba EEUU.

La realidad panameña de 1964 tenía sobre su palestra tres aristas: Un proyecto clasista de obreros, que tomaba conciencia de su condición de explotado y aspiraba a una profunda transformación social. Por otro lado, un proyecto burgués que encontraba sus bases en un mercado nacional y que, a su vez, pudiese realizar intercambios comerciales con la Zona del Canal. Más al extremo, un proyecto especulador “Pro Mundi Beneficio”, dirigido por la fracción rentista, que en la larga noche de los 500 años nos ha ofrecido hambre y miseria. Este último, se sustentaba y se mantiene sobre los flujos de rentas producto de la posición geográfica del país.

Fue tanta la organización y el compromiso de tales hombres y mujeres, de esos días, que el presidente Chiari y la burguesía liberal no tuvieron otra salida que romper relaciones con EEUU. Lo contrario, hubiese sido la negación de los sectores populares a toda la clase dominante (a sus dos fracciones). Mientras, durante los hechos, la clase rentista exigían el apoyo de las tropas norteamericanas (son estos los mismos que conspiraron con éxito en 1903 y celebraron 25 años más tardes en el palacio de las garzas mientras el Chorrillo ardía en llamas). Por otro lado, la embajada de EEUU no logró asumir su rol político que exigía la coyuntura. El gobierno del enclave colonial fue superado -en las primeras horas- por los acontecimientos, delegando sus funciones al Comando Sur (ejército norteamericano para Latinoamérica). Fue tanta la confusión de EEUU que dejaron como saldo 21 muertos y cientos de heridos.

“las jornadas de enero de 1964 mostraron el rostro de un pueblo capaz de luchar hasta las últimas consecuencias y de manera organizada”, en ella se da el parto de la nación panameña. Encuentre aquí el acta de independencia y el proyecto de nación a seguir ¡NI con los GREENGOS, Ni con los RABIBLANCOS!

Que la presente y futuras generaciones se eduquen y organicen en los valores y principios de los mártires del 64


Conceptos fundamentales para el pensamiento crítico. Por: Abdiel Rodríguez Reyes

Escrito por polociudadanopanama 07-01-2019 en Polo Ciudadano Panamá. Comentarios (0)

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Existen dos conceptos, entre otros, fundamentales para un pensamiento crítico a la altura de nuestros tiempos. A saber: convivencialidad y sensibilidad. Estamos en una situación de riesgo para la existencia de la especie humana en el planeta, al menos así lo evidenció el último Informe Planeta Vivo 2018: Apuntando más alto. Esa hipótesis nos invita a buscar alternativas creativas y factibles para encarar esa dura realidad. Empezando por una nueva relación entre seres humanos, con la naturaleza y el paisaje en general.

El primero de estos conceptos fue ampliamente trabajado por Ivan Illich. Ya desde la década de los setenta nos advirtió sobre la “crisis planetaria progresivamente”. La convivencialidad para Illich busca austeridad; ésta virtud excluye aquello que degrade la relación personal. Illich planteó medidas radicales; primero echar abajo las anticuadas estructuras de la sociedad industrial capitalista y sus tentáculos mundiales. Éste complejo industrial mediante las herramientas sojuzgan al ser humano. Las herramientas no tienen que suplantar al ser humano, éste debe trabajar con herramientas como meros instrumentos. También, propone el uso de la tecnología potenciadora de energía e imaginación. De tal forma que, la propuesta de convivencialidad de Illich es en “dimensión personal y comunitaria”.

El otro de los conceptos fue trabajado ampliamente por Herbert Marcuse. Llamó la atención sobre la necesidad de una “nueva sensibilidad” ante la agresividad de la sociedad industrial capitalista y sus agentes patógenos. Muchas veces se confunde sensibilidad con moralismos. Con la genialidad de siempre, Marcuse propuso una teoría crítica con dimensiones conceptuales alternativas. La nueva sensibilidad, no es más que “la afirmación de los instintos de vida”, ante “la vital urgencia de la abolición de la injusticia y la miseria”. La justicia social y ambiental hoy son las más urgentes en esta sociedad de riesgo.

El riesgo, como diría Ulrich Beck, también entró en una lógica de reparto. El desarrollo científico-técnico y los complejos procesos de individuación, tienen repercusiones con mayor riesgo en la periferia o, como diría Frantz Fanon, en la zona del no ser. Dónde las garantías son mínimas en algunos casos y nulas en otros. Bajo esa realidad hay indicadores que no desmienten esa realidad estructural heterogénea, como tampoco niega la dimensión mundial del riesgo de la misma especie en su totalidad.

Cada momento histórico va formando sus núcleos problemáticos y, por ende, su pensamiento crítico, éste momento no puede eludir lo antes expuesto. No puede evadir esta dura realidad. El trabajo del concepto es, por muy abstracto que parezca, necesario para la fundamentación de un pensamiento crítico a la altura de nuestros tiempos.